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El presente códex pretende amasar digitalmente el compendio de manuscritos usados en las partidas de rol que tienen cómo escenario de campaña a la tierra de corte medieval fantástica llamada Andrania.

Sobre Andrania: El fin de este escenario no es disponer de un escenario de fantasía medieval bien argumentado y descrito. No, el fin de Andrania es que crezca gracias a las aventuras de un grupo de amigos y evolucione según los deseos de estos… en este sentido vendría a ser algo así como el país de Fantasía en la conocida obra de Michael Ende La historia Interminable.


A cerca de la participación: Si estáis interesados en participar de algún modo o queréis preguntar podéis poneros en contacto enviando un correo electrónico a contacto@demariusland.es

Cómo navegar por el Códex

Para que repercuta en un mayor orden, la barra lateral contiene el desglose del contenido de éste microsite. Primeramente, en el apartado Campaña, podéis ver una brevísima descripción sobre las diferentes sagas jugadas. Seguidamente y ordenados cronológicamente podremos enlazar en cualquier crónica de las partidas jugadas- aún no hay crónicas de la saga 1-. Si nos apeteciera ir directamente a las descripciones sobre lugares andranitas también tenemos un pequeño listado tras las crónicas de las sagas. Y finalmente los distintos relatos que aportan trasfondos a la trama principal.

El astrónomo Kodo Ron-Esteindel

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Miembro de una acaudalada e influyente familia y astrónomo aficionado, Kodo se construyó un pequeño observatorio en las orillas de un río, no muy lejos de un pequeño pueblo. Aunque la posición de su familia estaba asegurada consideró prudente que no se hiciera público ningún rumor que los relacionara con el observatorio pues tenia intención de realizar investigaciones de dudosa moralidad. De este modo, su observatorio quedó provisto de gárgolas guardianes, y un hechizo de ocultación y mantenía en secreto su ubicación, incluso para el resto de su familia.

Pasaron varios años desde la puesta en marcha de su proyecto personal. Entonces, mientras estaba embarcado en ciertas investigaciones esotéricas tropezó con un antiguo volumen de registros astronómicos, y le llamó la atención un pasaje que en la mayoría de las circunstancias Kodo habría considerado como una mera curiosidad astronómica. Sin embargo, por una extraña coincidencia, el día antes había logrado acabar la traducción de un viejo pergamino escrito en un desaparecido dialecto, que parecía una profecía. 

Tras sumar dos y dos, Kodo se da cuenta de que la lluvia de meteoritos mencionada en las anotaciones astronómicas debe proceder en realidad de un pedazo de una luna. Comprobando sus libros de historia, Kodo averigua que las colinas que circundan la cabecera del lago Milsto, pasaron a llamarse Cimas Áridas coincidiendo con la fecha aproximada de caída de la lluvia. Kodo no era propiamente un científico, pero había leído suficiente como para intuir las posibles propiedades de esas rocas espaciales. Por ello, suponiendo que esas colinas albergaban un gran poder, se excuso ante su familia y organizó una pequeña expedición secreta de aventureros para viajar hasta ellas. De hecho, cuando el grupo logró encontrar algunos fragmentos, Kodo abandonó a sus componentes y volvió a su hogar por una ruta alternativa, portando dichos fragmentos en el interior de un cofre revestido de plomo.

Kodo pudo investigar un par de décadas más pero, desgraciadamente, no vivió lo suficiente como para recoger los frutos de sus esfuerzos. Su extenso trabajo de investigación quedó enterrado bajo el paso de los años, sus anotaciones, experimentos y divagaciones continúan sin ser leídos en su secreto observatorio. Aunque esta muy cerca el día que por fin otros pongan sus ojos en ellos. Puesto que, Fileos Vruben, un curioso sirviente de su tataratataranieta y cercano a la familia accedió casualmente mientras ponía al día el registro de cuentas de la familia y ésto le permitió acotar la expedición financiada por el difunto Kodo. Pero Fileos no sólo era un sirviente casi confidente de la familia, en su privacidad formaba parte de una secreta liga de espías que rinden culto a seres de otras realidades. Ha logrado un gran avance pero aún tiene una misión que cumplir: hallar el observatorio secreto.



Preludio para el final de la Saga 3

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Relato:


“Su nombre fue Kool,
podía haber sanado el mundo,
aunque puede que acabe con él.”
Marcas y señales
El Viento azotaba sin piedad las ramas de los árboles, y su terrible rugido envolvía implacablemente la granja, que soportaba las sacudidas como podía, permitiendo dejar escapar crujidos en las embestidas más fuertes. Un cielo nocturno totalmente despejado pero sin luna hacía de aquella noche fuese especialmente oscura.
Justo cuando las paredes de la casa volvían a gemir quejándose de la fuerza del viento, un repentino grito rasgó los sonidos de la noche.

Fracaso en el Adoctrinamiento

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Temporalmente se situa unos 100 años atrás a la cronología actual de las partidas

El pequeño sabía que era diferente del resto de los habitantes del poblado. Parecía como si lo hubiese sabido siempre, de la misma manera que sabia su nombre o el de su madre. Pero la certeza de aquella diferencia desconcertaba a aquel niño.

Animales en la cueva

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El solitario barbakkia estaba en su cueva envuelto en sus placeres sádicos. No se dio cuenta cuando, en aquel lúgubre lugar, sonó tímido el crepitar de unas hojas secas bajo los pies de un invitado no esperado. Se trataba de un norteño de rostro afeitado, ojos pardos y torso musculoso, cuyo tiznado pelo  recogido mediante una cinta de cuero mostraba su ancho pescuezo, como si de un toro se tratase. Con sus dos metros de altura, debía andar semincorporado a través del estrecho pasadizo mientras se internaba en la cueva.

Saldando Deudas

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SALDANDO DEUDAS

El palacio de un visir suele tener poca actividad, exceptuando a la sacrosanta guardia del califato, el número de trabajadores no supera la docena y con más motivo en una población tan minúscula como la de Puerto Urrraca y sus alrededores.

Primer Encuentro

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Cuando Teelma empieza a leer la lista de Legados, no puedo evitar pensar qué pocos hemos llegado a este punto. Es la primera vez, desde que comenzó la instrucción, que estamos reunidos en tierra firme y uniformados de blanco. En el patio somos 8 jóvenes, no puedo evitar fijarme en los demás candidatos.